Es una realidad, la vida bajo tierra es posible.
En esta vivienda la zona de día queda integrada en único espacio sin tabiques, para aprovechar la escasa luz solar que entra. La cocina se trata como parte del mobiliario, diseñamos un volumen potente y descontextualizado de los materiales y las estéticas convencionales, para poder integrarlo con la zona de estar y el comedor.
Lo mismo sucede con el baño, un altar tibetano del s XV sustenta un lavabo de corian, y así cuando las puertas de vidrio que separan el baño del comedor quedan abiertas nada nos delata que ese espacio es el aseo.
En definitiva, una distribución muy contemporánea para poder responder a lo complicado del espacio, pero con un tratamiento de materiales y un estudio de la luz clásico, para conseguir una vivienda íntima y especial